por W. Ricardo
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En este blog me gustaría contarte un poco sobre los libros que he escrito. No han sido muchos, pero son libros que nacen desde el alma y han sido filtrados por la teoría narrativa y poética. Si te interesa conocer más sobre ellos, te invito a leer el siguiente artículo; quizá encuentres algo de luz para comenzar a escribir tu propio texto.
Actualmente poseo tres libros escritos: dos novelas y un libro de poesía. Mi fortaleza es la narración; sin embargo, con el tiempo he ido conectando con la poesía. Comenzaré desde lo más reciente hacia lo más antiguo, haciendo una especie de recorrido desde el pasado hasta el presente.
Es un libro de poesía que disfruté mucho redactando durante todo un año; creo que fue en 2017 o 2018. Sin embargo, su edición ocurrió el año pasado. Al leerlo podrás notar el transcurrir de un tiempo real, pero simbolizado en lo que la conciencia captura en momentos clave, como si la poesía se convirtiera en una cámara fotográfica para la conciencia, o el verdadero ser que habita en el cuerpo.
La verdad, disfruté mucho creándolo porque, de alguna forma, noté que también se puede generar una narrativa desde el punto de vista del yo poético. Es decir, una historia contada a partir de las evidencias léxicas de una conciencia.
La poesía no es solo rima y descripción de un estado emocional. Realmente —y estas ideas las fundamento en un libro de un autor alemán llamado Johannes Pfeiffer, fuertemente influenciado por Martin Heidegger— es un balance entre conciencia y subconsciencia.
¿Cómo así? Es un balance entre la elección consciente de lo que se quiere mostrar y una necesidad expresiva de lo que se quiere soltar emotivamente. Por lo tanto, la poesía es una muestra del verdadero ser, ese yo, la esencia perenne que habita dentro de nuestros cuerpos.
Respecto al equilibrio consciente en la poesía, un buen poeta debe dominar el aspecto lírico, léxico y conceptual al construir sus versos. Debe preocuparse por cómo suenan esas palabras y qué significan, además de tener clara la imagen mental que quiere transmitir.
Ahora, en relación con lo subconsciente, esta es la parte más chilera, o genial, de la poesía. Es por la cual la amamos tanto, la leemos y la releemos. Gabriela Mistral decía que el poeta desataba nudos internos; esto es, al redactar poesía, el humano saca lo que lo afecta, y como no es algo físico, lo observa, lo examina y lo compara para posteriormente actuar sobre eso que le pesa. Pero primero tuvo que diseccionar ese conjunto de fenómenos mentales: emociones, ideas, sentimientos, creencias e incluso traumas.
Entonces, durante el proceso de redacción de mi poesía, me dediqué precisamente a buscar ese balance entre lo inconsciente y lo consciente hasta lograr una especie de relato omnisciente de mi ser. En ese periodo pude sanar heridas que cargaba por largo tiempo, analizándolas desde lo cotidiano. Todo terminó convirtiéndose en un cúmulo de significados profundos con cierta dosis de ironía y sarcasmo, perfecto para explicarme mejor y por fin tener una respuesta a la clásica pregunta del área de recursos humanos: “define cómo eres tú”.
Por ejemplo, una imagen que disfruté mucho fue la exploración de revivir un amor pasado, el juvenil, comparándolo con recuperar Atlantis, una ciudad mitológica cuyos ideales de belleza hoy no tendrían sentido, como si esos ideales se hubieran ahogado junto con el cataclismo que la llevó a las profundidades del mar. Y situé a los atlantes en esta realidad de hiperconsumo, carente de pausas necesarias para descansar.
Otro poema que me gustó mucho fue sobre descubrir el descanso a través de aquello que nos conecta con nosotros mismos; en mi caso fue la música y la comida. Además, disfruté mucho otro poema en el que rescaté el valor de la amistad, mediante las memorias de los caóticos viajes con mis amigos.
De igual forma, actividades como jugar en la computadora, hacer bromas con los amigos en las cajas registradoras, las puntitas de las orejas de mi perrita, ser un tonto más que da like a una influencer y enamorarse de ella, o el viento que suavemente recuesta el monte en noviembre, todo eso mezclado con mi conciencia, resultó en un mundo poético que, si alguien quisiera saber cómo vivía un joven en la era de las redes sociales entre 2017 y 2018, se entretendría mucho leyéndolo.
Ahora, respecto al título, la primera parte del nombre del libro, Sueños de Chucho (perro), está basada en esa envidia que sentía al ver descansar a mi pastora alemana mientras yo vivía completamente angustiado. Ese deseo de librarme del agotamiento mental causado por la culpa y la vergüenza, de solo poder suspirar bajo el sol y dormir sin preocuparme por pasearla, si comiese pollo en la cena o si durmiese en el patio. Además, refleja esa vida caótica que llevamos cuando somos jóvenes y tenemos las hormonas alborotadas.
La segunda parte del título del libro, Poesía de Manicomio, contrasta con ese primer anhelo de descanso profundo, mostrando un estado emotivo de locura, confusión y desesperación. Es un estado anímico de encierro forzado, de aislamiento necesario para reflexionar sobre decisiones profundas que todos tomamos en algún momento: ¿qué voy a hacer con mi vida? Y también es el intento de escapar del imaginario colectivo que muchas veces actúa como prisión para quienes queremos crear y atrevernos a ser nosotros mismos.
Por otro lado, me gustaría compartir que le leí a una amiga un poema sobre el amor y cómo lo veía en esa época. Le gustó mucho una parte donde hago notar que hoy el amor se busca en pantalones colombianos y escotes. Otro amigo, en cambio, se identificó y rio bastante con las aventuras juveniles en la exploración urbana y vegetal. Esto es lo único que me han comentado por ahora; seguramente más adelante tendré más retroalimentación, pero al final, ¿a quién le importa? El arte debe hacerse porque es una expresión natural de nuestra especie; las abejas hacen panales, los humanos hacemos arte.
En conclusión, si tú quieres escribir poesía y publicar tu libro, hazlo. No necesitas el permiso de nadie. Sin embargo, sí es recomendable obtener información o asesoría de alguien que ya haya recorrido ese camino. A menos que realmente alguien de mucha confianza te diga claramente: “te lo digo entre nos, no deberías escribir”. Pero aun así, si es tu voluntad, solo hazlo. Vi en internet un libro cuya portada decía que siempre hay alguien que necesita lo que estás creando, así que simplemente escríbelo. Si necesitas ayuda, yo puedo asesorarte desde la idea inicial hasta la impresión final.
Finalmente, te invito a leer mi libro de poesía. Lo puedes adquirir en Amazon en formato digital. Actualmente no tengo copias físicas, pero puedes obtener una pequeña muestra en el siguiente enlace. Si tienes algún problema con la descarga, por favor escríbeme a creadoreditorial@wricado.com y con gusto te haré llegar la muestra.
Este libro fue un momento de avance en mi creatividad, que sin saberlo estaba aplicando otro tipo de narrativa; alejándome mucho de lo que usualmente escriben los literatos: cotidianeidad con significado profundo.
A pesar de que sea una novela de ciencia ficción, es una novela que desarrolla el tema de seguir nuestros ideales, incluso si eso conlleva nuestra aniquilación total de ese ser con el que estamos tan cómodos.
En algún libro leí que muchas veces nuestra comunidad no se desarrolla porque somos nosotros los que estamos estancados. A veces se requiere cambiar nuestra realidad para inspirar a otros a alcanzar nuevos objetivos; lo cual es positivo porque hace que la gente abra nuevos caminos.
Este libro lo empecé a redactar desde el año 2019, no tenía pies ni cabeza. Pero fue hasta el año antepasado que empecé a redactarlo de forma disciplinada, casi diaria. En donde utilicé y experimenté con técnicas narrativas que hasta hoy veo que son reales en la maestría de narración.
La primer técnica que utilicé fue romper la autocensura, lo cual muchas veces es un impedimento para que creemos algo nuevo y original. Salí de lo que escribía últimamente y regresé a mis comienzos como escritor, en donde solo dejaba que mi creatividad e imaginación hicieran historias que me gustaría ver en la televisión.
Otra técnica fue basarme en mapas y también en utilizar figuras para colocar a los personajes, de esa forma pude realizar mejores descripciones de los lugares y las acciones; en especial de esto último, porque es un libro que tiene muchas escenas de peleas y persecución. También utilicé la inspiración visual, por medio de la IA, por lo cual aproveché para crear una propuesta visual de los personajes, lugares y objetos clave mediante un QR, al que se puede acceder para verlos.
La técnica narrativa con la que me enamoré fue con la estructura narrativa de este relato, no es una historia lineal que empieza por el inicio, de hecho, empieza por el nudo y así se va desarrollando. Además, tiene saltos en el tiempo, por lo cual algunos de mis lectores les he tenido que explicar que deben continuar con la lectura para poder comprender toda la historia.
Me gustó la idea de mantener al lector confundido y sin saber qué ocurriría en el siguiente capítulo. Por tal motivo, fue necesario salirme del narrador clásico y optar por la narración de los tres personajes principales. Por tal motivo, se divide en tres partes generales: la narración del personaje principal Láurel Sarco a la organización secreta de la resistencia, Frida Alexander Bloom, otra correspondencia a la organización secreta de la resistencia y Cristina Dash informando a Frida sobre su investigación.
Aparte de basarme en personajes fantásticos, incorporé factores como daños psicológicos inducidos por entidades oscuras, algo poco perceptible pero real, en especial en el personaje principal y la detective que va a buscarlo, con el fin de crear una atmósfera de confusión, desesperación y angustia.
Finalmente, me gustó incluir una especie de nirvana en el personaje principal, en el cual obtiene una conciencia que es parte de una creación. De alguna forma es una reflexión filosófica sobre nuestra existencia, nuestro destino y, básicamente, tratar de comprender que somos solo seres que ya tienen prescrito un camino de vida; pero el cual podemos alejarnos con nuestras decisiones.
Para la anterior me basé en conceptos de creador y recreadores, el primero es la fuente primaria de la creación. Los segundos somos las conciencias que, con nuestra conciencia, somos testigos de la creación y la nombramos para etiquetarla de una manera.
Considero que es una historia muy divertida e interesante que puede salvarte de la rutina y darte en qué pensar. Es una lectura un tanto retadora pero que al terminarla estoy seguro de que te dejará extrañando paisajes y personajes que probablemente sorprenderán tu imaginación.
Si quieres leerlo puedes escribirme a mi correo creadoreditorial@wricardo.com o buscar su disponibilidad en la librería Sophos de Guatemala.
No es un anuncio, ese es el título de mi novela. No se lo puse yo, fueron los del área de mercadeo de la editorial. El título original era: La hermosa florescencia del calamar vampiro, una metáfora sobre una criatura que vive en las profundidades del mar y no sale a la superficie porque ella misma es portadora de luz. Básicamente representa la ignorancia de una persona cuando no se conoce a sí misma, pues todos ven sus luces, pero ella es la única que no sabe que las tiene.
Fue la primera novela que publiqué, gracias a la editorial Santillana, donde tuve la oportunidad de trabajar junto a otros veinte escritores. Allí pude compartir mis ideas y escuchar las de ellos sobre sus propias novelas, lo cual fue como una pequeña probadita de mi sueño laboral.
Esta novela está basada en un primer borrador que redacté a máquina, titulado Hegemónicas, en donde el protagonista ve a Mónica, un amor del pasado convertido en obsesión, reflejada en distintas mujeres. Pero ese borrador carecía de estructura narrativa básica y terminaba siendo un relato sin final.
Decidí entonces evolucionarlo y darle un giro de aprendizaje. Ahora sí, esta novela encaja claramente en un solo género: novela de aprendizaje, en donde el joven Fredo Aguilar debe conseguir novia para poder jugar videojuegos nuevamente en su hogar. Dentro de esta meta impuesta por sus padres, descubre que no se conoce a sí mismo y que está perdido en el mundo.
Desde la teoría literaria, me han criticado que el personaje principal encaja mejor en el arquetipo femenino. Sin embargo, pienso que esto es una mala interpretación sobre cómo funcionan los arquetipos. Estos son variables a las que uno ajusta ideas que permiten avanzar el argumento principal, pudiendo prescindir incluso del género o de una persona concreta dentro de estos arquetipos narrativos.
Pero en fin, abordaré este tema con más profundidad en otro artículo. Por ahora, diré que también los hombres tenemos derecho al autoconocimiento y al empoderamiento, más allá de la presión social obligatoria de proveer a una familia, y que eso sea nuestro principal factor de valoración.
Además, me gustaría agregar algo que comenté en una charla para un colegio en donde me invitaron a hablar sobre el libro. Honestamente no recuerdo el nombre del colegio, lo siento mucho; fue en época de COVID, a distancia, y mi memoria no es buena. Pero sí recuerdo haber destacado que es un libro que invita a todos los jóvenes que se sienten encerrados por distintas razones a cumplir sus metas. Es una invitación a salir por un rato del mundo de los videojuegos y experimentar en la vida real aquello que juegan.
Por ejemplo, los invité a que si sus videojuegos favoritos eran de espadas o arcos, aprendieran esas disciplinas, o si eran juegos de carreras o motocicletas, que aprendieran a conducir alguno de esos vehículos. Lo importante es que al salir de su encierro podrán conocerse mejor, algo crucial para encontrar su lugar en la sociedad, porque los humanos somos criaturas sociales y no basta únicamente con satisfacer necesidades básicas; tenemos otras necesidades igual de importantes. Como bien dijo un conocido italiano: «no entiendo cómo un país educado como el mío se afana tanto por ver a gente jugar con una pelota». Mi respuesta es sencilla: porque así somos. De igual forma, la lectura de libros es una necesidad, aunque no lo parezca; si no fuera así, ¿por qué existirían las grandes editoriales en los países desarrollados?
Me gustaría compartirles que sobre este libro encontré una reseña en internet hecha por una señorita que decía que se rio mucho y disfrutó leyendo la novela. Sin embargo, notó que abordé varios temas como el medioambiente, temas sociales y políticos, sin desarrollarlos profundamente. Entiendo perfectamente su punto y sería válido si mi objetivo hubiera sido crear una novela de tesis, pero mi intención era simplemente utilizar ciertos elementos para crear escenarios creíbles y darle mayor profundidad al universo narrativo de mi relato.
Si deseas leer este libro, puedes adquirirlo en Sophos o comunicándote directamente con la editorial Santillana.